7-0-2-6-0-4-3-7-1


Costaba la despedida , se abrazaron una y otra vez en el salón hasta que llegó el taxi y toco el claxon un par de veces para avisar. Era la primera vez que el hombre del que estaba enamorado se ausentaba tanto tiempo. Hace dos días terminaron de amueblar, con muebles de época, el piso donde iban a vivir. Justo ahora llegaba este inoportuno viaje de trabajo que los iba a tener separados durante una semana, por primera vez se encontraba con el silencio en la casa, un silencio que se le enroscaba en la garganta como una rama áspera y urticante. Eligió como otras veces “La Traviata” para llorar.

Se casaban dentro de un mes, su máxima preocupación era completar sin sobresaltos y con éxito el ciclo que se habían propuesto, reformar el piso, la boda y hacer un viaje juntos a Japón . En la intensidad de su amor todo lo que no fuera compartir juntos cada minuto del día le llevaba al extrañamiento y no podía evitar pensar una y otra vez que este detestable viaje de trabajo formaba parte de una conspiración urdida por un tercero, aun sin nombre y sin rostro. Alguna ex-pareja que llena de envidia había calculado este golpe bajo a la linea de flotación de su convivencia en ciernes, algún homofobo encubierto, o quizá fuera obra de sus jefes, dedicados en cuerpo y alma al bufete, alérgicos a pasar mas tiempo del necesario en familia. O una mezcla de todo, algo que escapara a todo lo que el podía imaginar, calcular o anticipar, algo que le desbordase por completo.

Hace un mes le anunció su enamorado que ese ascenso que tanto ansiaba había llegado, le habían propuesto ser socio del bufete y brindaron por ello. Se sintío feliz y orgulloso pero esa noche no pudo dormir, una extraña combinación de miedo y enfado le produjo rigidez en las piernas, las sentía como los restos de un árbol seco,y no pensó antes de dormir en sitios donde ir juntos.

Se sentó en el sofá y empezó a escribir en su libreta todas las cosas que tenía que hacer. Se trataba de estar ocupado todos los días, dejarse invadir lo menos posible por la ausencia y recordar los buenos momentos que habían disfrutado durante esos meses diseñando y eligiendo colores y formas. Las raíces de la casa se habían inflamado y en su deambular por las habitaciones intentando recordar tareas sus pies tropezaban y se enganchaban. No sentía impulso, la emoción se fugaba por las ventanas y los desagües. Todos los objetos elegidos parecían cubiertos de espinas.Escogió ordenar un muro de cajas amontonadas en la habitación de trabajo, y entre ellas descubrió una caja negra. Esta caja en concreto ĺlamó su curiosidad, podría haber cogida una amarillo limón que estaba encima, podría haberse tumbado en el sofá para ver películas, pero escogió abrir esa caja, por cierto no era suya.  Algo fué aflorando  en la punta de su nariz,acariciada suavemente por un suave y diminuto pétalo que crecía poco a poco hasta alcanzar un tamaño importante. La punta de su naríz era una antena de alta precisión que predecía los acontecimientos, tanto los buenos como los malos, tanto los deseados como los denostados. Al percatarse de que la aguda naríz reaccionó acon esa caja negra se fué despertando  el fisgón que había en el y rebotó con fuerza su inseguridad. Sabía que abrir esa caja era pecado, una norma no escrita y no hablada pero sagrada, no tocar sin permiso nada de la vida privada del otro. Pero también sabía que era la única manera de ponerle freno, en ese preciso momento,  a su nublado juicio.

De pie daba vueltas alrededor de la caja ya aislada del resto, colocada en el centro del salón encima de la mesa, junto al sofá, escenificando una liturgia extravagante. Su mirada fija en ella, sus brazos estirados hacia ella, sus pies andando en círculos alrededor de ella esperando que caprichosas corrientes de convección le hicieran descender a la decisión última de abrir y registrar esa caja sospechosa.El sonido de una ambulancia que pasaba por la calle inundó el interior de la casa tachando la situación de peligrosa. Abrió la caja con la respiración contenida. En el interior había varios fascículos de un atlas del mundo coleccionable y encima un sobre de color azul claro. El sobre contenía la invitación para asistir a la convención a la que había ido Mauro. En la invitación, escrito en uno de los márgenes: “702 342 421, llamamé”.

"¿Un amante?, como se me ocurre esa idea, es lamentable." Se decía mientras retorcía decenas de argumentos y posibilidades en su cabeza. Abrió un paquete de Cheetos y se sentó encima del sofá. Eĺ estallido iba al ritmo de vaciado de la bolsa de snacks, intentaba borrar de su cabeza la absurda idea de llamar a ese teléfono pero la idea parecía grabada a fuego en su lóbulo temporal, sus pensamientos se desbocaron como un torrente, mantenerlos a flote era casi imposible, aunque intentaba calmarse mientras andaba de un lado para otro en el salón: “ Voy a llamar y va a ser una de las trabajadoras del despacho, seguramente tenía que darle algún dato que necesitaba saber, es algo que tiene que ver con su viaje, solo eso”.

“Asi me quedo tranquilo, por que esto esta solo en mi cabeza, son inventos míos, se me pasará si me pongo a hacer cosas, pero puede ser alguien que quiere apartarlo de mi, alguien que lo amaba desde siempre y ahora cuando ve que lo pierde se lanza como un rayo, con todo lo que tiene, a conquistarlo, alguien mas atractivo que yo, más listo que yo, mas puto que yo, y yo mientras qué hago, parezco su mujercita esperando que vuelva, quien soy yo, quien es el realmente, no le conozco, ahora lo veo claro, otra vez me doy cuenta de que doy por sabidas demasiadas cosas de la gente, tengo hambre, quien soy yo, soy su víctima, aquí solo cuando me prometió que no se iba a separar nunca de mi, me gusta que me muerda el cuello, que lamine mi cuerpo mientras me agarra con sus manos y me penetra, hace calor, ahora el sol está en todo lo alto, no voy a soportar esto, no se donde ir, no quiero salir de casa pero aquí me asfixio, no puede ser, es todo normal, el se ha ido de trabajo, se me está yendo la olla, pero siento algo, siento que me la esta jugando, que da por seguro que yo lo voy a esperar como si nada y que lo recibiré desnudo en la cama con unas copas de vino, como si no pasara nada, como si fuera imbécil, lo voy a llamar, 7-0-7-4-2-0-1-1-3, mañana mismo comienzo a ir a la piscina, necesito soltar, no hemos hablado tanto y cada instante siento que mi vida con el es todo un misterio, me voy a ir, me iré, mejor me tomo una pastilla y me tranquilizo, agua, agua, que sed tengo, ahora a esperar uqe se me pase, tranquilo, por que se ha tenido que ir, tan difícil es decir que no al maldito viaje en este momento, cualquiera lo entendería, cualquiera hubiera mandado a la mierda a sus jefes, y si lo llamo y le cuento que me está pasando, 7-0-7-4-2-0-1-1-3,cuando vuelva le dejaré unas cuantas cosas claras, pondré reglas, me tengo que poner mas duro con el, piensa que pude hacer conmigo lo que quiera, que va a pensar si le llamo y le cuento toda esta mierda, tengo que aguantarme hasta que la pastillita agarre las riendas por que yo no soy capaz, es domingo, es un mal día, mi peor día, un rayo de sol divide el salón en dos, es un rayo inocente no tiene culpa de nada, la tarde se va y ha entrado a saludarme, me encanta el color que hemos elegido para el salón, sabe a chocolate negro, jaja, recuerdo a ese negro que me ligue en Lugo, tengo hambre, quiero irme a la cama con el, le hecho de menos, ya está, me meteré en la cama y lo esperaré allí hasta que regrese, las sábanas todavía guardan su olor, me encanta acurrucarme en la cama cuando se va por las mañanas para regocijarme en su recuerdo, tengo sueño, tengo hambre, comería pollo frito.”





Cuando despertó eran las siete de la tarde. Tardo media hora en salir de la cama. Se puso el pijama y se fue al salón, cogió el teléfono y llamó 7-0-2-3-4-2-4-2-1. Nadie contesto la llamada. Se preparó un bocadillo vegetal de pollo con mayonesa. Se sentía mucho mejor. Todo había pasado. La pastilla había hecho efecto. Mauro le llamó, se juraron de nuevo amor eterno y se despidieron con un te quiero. A las 9 puso la televisión.  “Cachitos de Hierro y Cromo”. Han sido días de mucha emoción y también de mucho estres hasta terminar la reforma. De pronto llamaron a la puerta. Nadie en su sano juicio vendría de repente sin avisar antes, pensó. 

- Hola
- Hola, ¿Qué se te ofrece?
- Quería hablar contigo, no se si me recuerdas soy compañero de trabajo de Mauro, bueno en realidad soy ayudante en el despacho, llevo la correspondencia y la paquetería.
- Bien, qué quieres, ha pasado algo?
- No, no ha pasado nada. Me has llamado y pensé que era mejor hablarlo cara a cara contigo.
- Yo no te he llamado.
- Si a eso de las 7 ‘30 de la tarde. Mi número es el 7-0-2-3-4-2-4-2-1.

La peor de las maldiciones aparecía con su verdadero rostro pero de pronto, en un instante transcendental, decidió que lucharía hasta el final esa batalla.

- Vale pasa. Te he llamado por que encontré tu numero en una invitación para la convención entre los papeles de Mauro y pensé que se le había pasado algo, por si era algo importante, ya sabes.

El visitante era un hombre joven, unos 36 años, su rostro trasladaba una imagen de ingenuidad que contrastaba con su seguridad al hablar y con su mirada fija, alto, algo encorbado, pelo negro corto, nariz perfecta, bigote, gafas retro,brazos musculosos.

Se sentaron en el sofá y se hizo un incomodo silencio. El enfado tomó el relevo a la inseguridad y los celos, se sentía invadido, de alguna manera insultado en su propia casa. Su corazón tronaba con fuerza en el pecho.

- Perdona. Creo que me tienes que explicar a que has venido. Di lo que tengas que decir y te vas. No llevo un día fluido .

Pero el joven no decía nada. Solo le miraba con expresión de felicidad, como el jardinero que se para delante de una de sus plantas y descubre satisfecho que su cuidado va dando los frutos deseados. 

- Lo presentía. Sabía que este viaje de Mauro escondía algo que no me gustaba. Yo para esas cosas soy brujo. Así que no te cortes, vamos al grano, dime lo que quieras contarme, que te gusta Mauro, que estas con Mauro, que eres el puto de Mauro, dime lo que sea y te vas. Vale?

- No, no, nada de eso. Mauro esta locamente enamorado de ti. Se que estas desconcertado con todo esto. Pero no quiero que te preocupes, de verdad, tranquilo. Esto depende de ti, depende de mi también, pero sobre todo de ti. Es tu decisión, no estoy aquí para darte una mala noticia, estoy aquí para ofrecerte una opción más en tu vida, algo que te haga la vida más fácil, que te haga sentir mejor, la vida casi siempre nos ofrece un solo camino, o lo tomas o lo dejas, te ofrezco otro camino, un camino paralelo, complementario.

- ¿La vida más fácil? ¿Un camino paralelo?

- Te explico. La semana pasada vine a traerle a Mauro unos documentos que necesitaba esa tarde para una reunión. Desde el lunes pasado entre otras cosas llevo la agenda de Mauro como nuevo socio del bufete. Tu no me viste pero yo a ti si. Apareciste por el salón con una toalla a la cintura y otra en la cabeza, imagino que venías de la ducha. En ese momento se me ocurrió todo esto. Fuí a una cafetería cercana a terminar de pensarlo y escribí la nota. No quise llamar de nuevo, aun tenía que meditar ciertas cosas, eché la nota por debajo de la puerta, pensé que Mauro ya se había ido, ahora veo que fue el quién recogió la nota. Esa invitación es lo único que llevaba en ese momento encima.

- Ya. Entonces la nota era para mi. Ahora si que no entiendo nada. Ahora si que me vas a explicar claramente a que ostias has venido.

- Si claro, no te preocupes, te explico. Por cierto como te llamas. No lo se, sino hubiera puesto tu nombre en la nota. Yo me llamo Juan.

- Me llamo Lucas. Continúa.

Miraba a Juan sin parpadear. Quería echarlo de su casa, seguía sintiendo que alguien desconocido había pisoteado su intimidad, pero al mismo tiempo comenzaba a sentirse acompañado y tranquilo, como si la repentina visita cobrara sentido, lo que le fuera a decir se deslizaba poco a poco a un segundo plano.


- Verás Lucas. Llevo 12 años en el bufete como ayudante y he visto como se degrada la vida de la gente que asciende tan rápidamente como lo ha hecho Mauro, y créeme, si no tomas medidas desde primera hora no podrás controlar todo lo que va a pasar a partir de ahora.

- Si eso lo he pensado. Pero no se a que te refieres con que se degrada la vida de la gente.

- Los primeros dos años son tremendos. Trabajará una media de 12 horas diarias, incluidos los fines de semana. El despacho les atrapa, no saben como salir de ahí. Un mínimo de dos fines de semana al mes estará fuera de casa, algunos meses incluso tres fines de semana fuera, el carácter les empieza a oler a podrido, se alteran con todo, se encierran a solucionar sus problemas de trabajo, pero los problemas no acaban, crecen y crecen por que al mismo tiempo se maneja información privilegiada, se trata con el poder y son conscientes de que están en la cima y estar en la cima es  erótico, deslumbra. Mauro no es tonto sabe lo que representa todo eso, es ambicioso, se lanzará como un león para demostrar de lo que es capaz. Al cabo de unos años empezará a saturarse y a buscar salidas para no seguir atrapado, pero para entonces vuestra relación ya será cosa del pasado. Aquí nace mi idea, fruto de la experiencia de estos años. Necesitas un soporte para sobrellevar todo esto, lo podemos hacer juntos. Podemos compartir los fines de semana, cualquier momento entre semana, hacernos compañía, hablar, jugar, salir, ver películas, hacer algún viaje. Lo que tu decidas, lo que tu quieras. Si no haces algo deprisa empezarás a sentirte enclaustrado en este precioso apartamento, esperando que el tenga un rato libre, deseando que le anulen alguna reunión o algún viaje, oyendo sus excusas y sus disculpas, preguntándote si hay algo de su vida para tí ese día, notándolo cada vez más extraño, hasta que una noche antes de dormirte te darás cuenta de que tu vida ya no tiene nada que ver con la suya, las vidas Lucas se separan mientras continuamos sintiendo que el bote lleva un rumbo, pero no, el bote está a la deriva y la persona que se montó con nosotros se bajo en la orilla hace tiempo, nos quedamos solos sin fuerza para remar.

30 segundos eternos dieron margen para oír la lluvia, el goteo de un grifo que estaba en la lista de cosas que había que arreglar y para silenciar su corazón, confuso e incomodo encontró excusas para saber mas.

- Y por que supones que serías tu la persona elegida para hacer todo eso, en el caso de que decidiera hacer algo tan descabellado.

- Llevo su agenda. Voy a saber todo sobre su vida profesional, que es la única vida que tendrá. Podrás tener información de primera mano sobre lo que está haciendo, con quién se reúne, si tiene un hueco libre, incluso si puedo hacerlo cambiaré compromisos cuando caigan en fechas señaladas como el día de vuestro aniversario, cumpleaños , festivos especiales, o cuando tu me lo pidas. Pero solo si puedo hacerlo, nada de presiones. Lo ves?. Te estoy dando opciones. Para que puedas elegir . Es una oportunidad que no cambiara nada pero mejora todo .

- Y tu ?. Qué ganas tu con todo esto? Porqué se te ha ocurrido esta aparatosa propuesta?.

- Soy  un experto en esto. Hace dos años comence a salir con Victor, compañero de Mauro en el despacho. Nadie lo sabe, las normas internas del despacho desaprueban que los empleados sean pareja, sobre todo si alguno de ellos es socio, te pediría por tanto que guardaras el secreto. Nuestra relación ideal se comenzó a agrietar, primero pensé que era Victor que ya no estaba enamorado de mi, pero me dí cuenta de que no era así. Era su trabajo. Yo cada día estaba peor, pensaba de todo, la ansiedad se apoderó de mi, no estaba bien con nada, en ningún sitio, había perdido mi ritmo y no lograba recuperarlo. Pero pasó algo inesperado. Hace dos meses Victor tuvo que viajar a Alemania por trabajo, a la vuelta se comenzó a sentir mal, los médicos dijeron se había infectado por coronavirus. Al tener que permanecer aislado no nos separamos en 15 días, disfrutando de la música, cuidándonos, riéndonos, cocinando y hablando muchas cosas atrasadas. Entonces sentí que todavía estaba encendida esa llama entre nosotros, y vi el problema real. Después pensé lo que te he comentado antes, es lo único que puede salvar nuestras respectivas relaciones, creeme.

Lucas comenzó a imaginar ese confinamiento y barajó la posibilidad de hacerse con un arsenal de virus y bacterias para infectar cada cierto tiempo a Mauro. Del pecho de Juan comenzó a manar un rio de lava que no quemaba, tenía un efecto balsámico en las articulaciones, sobre todo en el cuello. La noche se extendió por una llanura verde justo hasta la entrada del bosque. Durante la cena hicieron planes a un año vista.


Se abrazaron y se despidieron.

- A partir de ahora prefiero que me llames a este otro teléfono 7-0-2-6-0-4-3-7-1. Nos vemos Lucas. 

- Nos veremos Juan. 

Jamás se mintieron el uno al otro, tampoco hubo el más mínimo reproche. Lucas imaginó durante mucho tiempo lo que hubiera pasado de no haber hecho esa llamada por pura desesperación, sentía culpa por no contarle nada a Mauro y siempre tuvo claro que Juan era el más beneficiado en esta alianza.Todo fué de maravilla. Sin embargo un día ascendieron a Juan en el despacho,jefe de un departamento nuevo. Juan era asintomático,nunca enfermó por coronavirus, se separó de Victor y desapareció dejándole de recuerdo una cuarentena de confinamiento en casa.









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